Juego: Entrando en el baile

Los participantes forman dos filas, una frente a otra. Una niña o un niño se coloca entre las dos filas. Se pone las manos en la cintura y baila, de un lado hacia otro. Quedando de frente una vez a una fila y de vuelta. mirando a los de la otra fila. Todos cantan y aplauden:
“La señorita(o) (nombre de la niña(o) entrando en el baile, que lo baile que lo baile, y si no lo baila tendrá un castigo malo pero malo, malo,malo…”

(Aquí el bailador escoge a otro niño(a) y lo lleva a bailar entre las dos filas, mientras cantan..) 
Venga usted, que lo quiero bailar
Venga usted que lo quiero bailar

EL primero bailador, sale y se une a la fila. Los demás cantan:
“Déjalo(o) solo solo solito
Déjalo solo solo solito

Se comienza de nuevo.

 

Por: Mi Pequeño Día  ( El Nuevo Día )

Canción: Los Colores

De colores canciones infantiles

De colores, de colores se visten los campos en la primavera.
De colores, de colores son los pajaritos que vienen de afuera.
De colores, de colores es el arco iris que vemos lucir.
Y por eso, los grandes amores de muchos colores me gustan a mí.
Y por eso, los grandes amores de muchos colores me gustan a mí

Canta el gallo, canta el gallo con el quiri, quiri, quiri, quiri, quiri.
La gallina, la gallina con el cara, cara, cara, cara, cara.
Los polluelos, los polluelos con el pío, pío, pío, pío, pío, pío.
Y por eso, los grandes amores de muchos colores me gustan a mí.
Y por eso, los grandes amores de muchos colores me gustan a mí.

De colores, de colores brillantes y finos se viste la aurora.
De colores, de colores son los mil reflejos que el sol atesora.
De colores, de colores se viste el diamante que vemos lucir.
Y por eso, los grandes amores de muchos colores me gustan a mí.
Y por eso, los grandes amores de muchos colores me gustan a mí.

Autor: Desconocido

Cuento: La niña que quería ser mariposa

Erase una vez una niña soñadora y alegre; su nombre era Alondra.  Todas las tardes luego de terminar las tareas de la escuela, Alondra salía al patio a jugar. Pero un buen día se quedó asombrada al observar  a una mariposa roja, era hermosa y volaba libremente entre los árboles.

Alondra se preguntaba; “¿Cómo sería mi vida si fuera una mariposa? Podría volar hacia cualquier parte cada vez que quisiera! No tendría que hacer tareas ni ir a la escuela.”

Cada tarde, Alonda se sentaba sobre la grama y observaba a las mariposas volar. Ella se sentía triste ya que sabía que su deseo de ser una mariposa jamás se haría realidad; una lágrima rodo por su rostro y en ese momento hubo un gran resplandor, y frente a ella apareció una ninfa, era hermosa, su cabello era largo y negro y vestía un traje violeta.

Sorprendia, Alondra le preguntó: “¿Quién eres?”, a lo que la ninfa le contestó:  “Mi nombre es Ariel, soy una ninfa y he conocido de tu deseo de ser una mariposa y te lo concederé, pero antes necesito saber si realmente estás segura de querer ser una mariposa”.

– ¡Si! estoy totalmente segura. No hay nada que desee más en este mundo – respondió Alondra determinada.

En ese momento, la ninfa dijo unas palabras en su lenguaje y Alondra se convirtió en una hermosa mariposa azul.

– ¡Muchas gracias Ariel, por fin logré mi sueño! -dijo Alondra feliz

Alondra comenzó a volar y volar y se encontró con otras dos mariposas, una amarilla y otra  verde, pasó entre medio de ellas presumiendo de sus hermosas alas.

– Debe ser tu primer día como mariposa. Es emocionante al principio pero luego te cansas de volar – le dijo la mariposa amarilla

– Yo nunca me cansaré de ser mariposa, podría serlo hasta por 80 años – respondió Alondra

– ¿80 años? Ja! Como si vivieramos tanto tiempo – le dijo la mariposa verde

¿Y cuánto tiempo viven las mariposas? – le preguntó Alondra

– Con suerte 1 semana- le contestó la mariposa verde tristemente.

Al día siguiente Alondra ya no se sentía tan contenta de ser mariposa, ya volar no la emocionaba y extrañaba a su familia y amigos.

De momento, la ninfa Ariel apareció y al ver a Alondra tan triste, le preguntó: “¿Qué te sucede Alondra? ¿Por qué lloras? ¿Ya no estás feliz de ser una mariposa?”

– La verdad es que no Ariel. Fue divertido por  un día, pero extraño mi vida como una niña. – le respondió Alondra tristemente

– ¿Deseas ser una niña nuevamente? – le preguntó Ariel

– Sí, Ariel, por favor –

Y así Ariel volvió a convertir a Alondra en una niña y nunca más deseo volver a ser una mariposa.

Autor: Katiliany Díaz